A don Rufino la edad no le impide trabajar

Todos los días desde la ciudadela Eloy Alfaro en la parroquia El Salto, Víctor Rufino Egüez Montecé de 76 años, se traslada en su triciclo para vender pan en el centro de la ciudad.

Don Rufino como lo conocen sus clientes, para llegar a su lugar de trabajo pasa por dos puentes y luego por el viaducto que conecta todas las zonas de Babahoyo.

Por sus complicaciones de salud y la edad, él pide ayuda a transeúntes y trabajadores para subir, incluso los agentes de tránsito que están por el sector lo ayudan en la bajada.

Hace muchos años comenzó a vender pan y recuerda que vendía un canasto de pan enrollados en una hora, y de tarde salía con dos canastas más y las vendía, ahora sale con lo que lleva en la vitrina sobre el triciclo. «Hay más negocios y se vende menos, hay más competencia» dice Don Rufino.

Por sus problemas de salud en sus rodillas (que nos mostró la cirugía) ya no puede recorrer las calles de la ciudad, ahora se queda a un lado de los refrescos Salas a la espera de sus clientes.

Cuando comenzó a vender pan, desde muy joven los jugos salas ya estaban en la esquina de la 27 de Mayo. Vendiendo pan lleva 40 años, ofrece empanadas de pollo, de carne, quesadillas de 0.50 centavos, y 4 por un dolar las cholas.

«Yo conocí Babahoyo cuando era huecos y polvadero» comenta, ahora es una urbe que sigue desarrollando. «Trabajé vendiendo periódicos, loterías, betunero, también en la albañilería con un maestro pintor», añade Victor Egüez.

La edad no le impide trabajar. También comentó que le quitaron el bono de desarrollo humano a pesar que tiene problemas en sus piernas que no le permiten estar de pie mucho tiempo. (I/F)

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